La navaja de Ockham

El principio de la navaja de Ockham indica que las explicaciones nunca deben multiplicar las causas sin necesidad. Cuando existen dos o más planteamientos para un fenómeno, la explicación más simple tiende a ser la correcta.

Si nos encontramos con un árbol quemado podríamos pensar que un misil antiaéreo se desvió de su órbita y fue a parar al árbol del parque. Aunque posiblemente la explicación más simple y acertada es que le cayó un rayo.

Muchas veces he escuchado a personas quejarse por falta de suerte o por tenerla en su versión mala. Argumentos poco sólidos sobre el por qué uno no lleva la vida que desearía, no conduce el coche que le gustaría o no se ha casado con la mujer que ama.

En realidad todo es más simple, nosotros somos los verdaderos propietarios de nuestro destino. Si tienes el pensamiento que hay algo que deberías de haber tenido o hecho en el pasado y en este momento ya no funciona para ti, debes deshacerte de él. Lamentarte lo único que hace es inmovilizarte.

Lo que crea tu vida son tus pensamientos. Si piensas de forma negativa sobre ti y te pones etiquetas limitadoras, lo que haces es tenderle una trampa a tu futuro. Vivirás atrapado en el pasado y tu autoestima al nivel del suelo.

Si hay algo de ti mismo que no te gusta y te crea problemas, simplemente haz algo para cambiarlo. Todo depende de tu mente y tu capacidad de procesar las cosas. Las personas utilizan las etiquetas para justificar que su vida no está ordenada o que no es feliz.

¿Porqué no tengo el trabajo que deseo?

A)   Existe una fuerza cósmica que viaja por el universo buscando mala suerte y cuando la encuentra me la envía directamente a mí.

B)   No me formé lo suficiente y no hice lo que era necesario en el pasado para conseguirlo.  

Si se lo preguntáramos a Ockham nos diría que los hechos del presente son las consecuencia de lo que hemos hecho en el pasado. No hay enanitos ni duendes verdes fastidiándonos la vida. Tampoco bajó un OVNI para abducirte y hacer de tu existencia un sin fin de excusas y justificaciones para no avanzar. Si algo no te gusta o no te parece bien, sólo tienes que cambiarlo. El fracaso no existe, sólo hay resultados.

Haz una lista de todas las cosas que no te gustan de tu vida (análisis del estado presente). A continuación otra con las que te gustaría tener en el futuro (estado deseado). Después hazte esta pregunta:

¿Qué recursos necesito para cambiar del estado presente al deseado?

Convierte las necesidades en posibilidades.

Anuncios

Las 7 claves de la excelencia deportiva

“Quien conquista a los demás es fuerte; quien se conquista a sí mismo es poderoso”.

Lao-tsé (570 AC-490 AC) Filósofo chino.

1. Compromiso

¿A dónde quieres ir y qué compromiso supone llegar ahí?

Perseguir un sueño y hacer todo lo necesario para ayudar – colaborar – contribuir. Fijarse unas metas personales y perseverar pese a los obstáculos, en los momentos malos recordar tu sueño – meta. El compromiso surge cuando te entregas a tu cometido y disfrutas del crecimiento personal continuado (recorrer tu camino).

La superación es tener o crear una visión positiva de adónde quieres llegar.

Un objetivo no tiene por qué convertirse en lo único a lo que aspires en la vida, pero sí debe ser lo único que exista para ti durante el tiempo que estés en el entrenamiento.

 2. Atención dirigida

Liberarse para que las cosas buenas sucedan de una forma natural (filosofía Zen). Estar centrado con la tarea y plenamente conectado con ella. Estar centrado lo es todo. Se trata de un espacio mental donde no existe nada más.

Centrarse es la habilidad mental más importante entre las que se asocian al aprendizaje creciente y al desempeño de alto nivel y consistencia. Ahí donde vaya tu concentración todo lo demás te seguirá, ella es tu líder.

3. Confianza

La confianza en tus acciones aumenta o disminuye según la calidad de tus experiencias y la medida en que has desarrollado tu fuerza mental. La confianza surge de tu compromiso con un trabajo de calidad, de hablarte a ti mismo de forma positiva sobre tus experiencias o tu papel en ellas y mantenerse positivo a través de multitud de desafíos y batallas a lo largo del camino. Esta surge cuando te sientes seguro de quién eres y qué haces.

Piensa en tu capacidad de forma positiva y recuerda que hay alguien que confía en ti para que actúes como si pudieras conseguirlo. Recuerda tus éxitos en experiencias pasadas (Visualización).

Extrae continuamente lecciones constructivas para mejorar la calidad y consistencia de tus actuaciones. La única manera de vencer en el juego de la confianza es fortalecer nuestras habilidades mentales. La confianza es como una llave maestra: abre la puerta de los mayores niveles de superación personal. Este don procede del respeto a ti mismo y de liberar tu cuerpo y mente para que actúen sin limitaciones.

4. Visualizaciones positivas

Es utilizar la imaginación de manera positiva para producir inspiración y visiones positivas. También ayuda a acelerar el proceso de aprendizaje. Además de aumentar tu confianza.

Los pensamientos y las imágenes positivas ayudan a crear el estado mental y la concentración para una actuación de calidad, y guían tus acciones de una manera positiva. Los mejores profesionales actualizan sus recuerdos positivos, rememoran sus sentimientos durante sus mejores actuaciones y crean unas visiones positivas de futuro. Utilizan sus visualizaciones para prepararse mentalmente para una práctica de calidad (filosofía Zen).

5. Preparación mental

Desarrollar habilidades físicas, mentales y técnicas que son esenciales para sobresalir en el deporte y la vida. Seguir un camino que saque lo mejor que hay en ti. Además de aprender las habilidades esenciales y llevarlas a la práctica para perfeccionarlas, es importante extraer lecciones y conclusiones de cada una de tus experiencias.

Puedes prepararte mentalmente si piensas en tus objetivos y en lo que vas a hacer para alcanzarlos. Para continuar aprendiendo y lograr un desempeño de alto nivel, es fundamental desarrollar un plan de acción y una forma de pensar que te lleven al estado ideal de preparación. Cuando descubras qué es lo que funciona y lo que es mejor para ti, has de seguir ese camino.

Las mayores barreras en nuestro camino a la excelencia son las psicológicas que nos ponemos nosotros mismos, muchas veces sin darnos cuenta.

 6. Control de la distracción:

Mantener una concentración eficaz y positiva frente a las distracciones. Es necesario entrenar esta habilidad mental para rendir al nivel deseado y llegar a la superación personal.

El control de la distracción se refiere a tu habilidad para mantener o recuperar una concentración positiva cuando te enfrentas a distracciones potenciales, obstáculos, material negativo o retrocesos. Las distracciones pueden ser externas, cuando proceden de la gente o las circunstancias de tu entorno; o internas, cuando surgen de tus propios pensamientos o de tus experiencias. Cuando esto sucede debes recordar rápidamente cual es tu objetivo y el buen camino para alcanzarlo. Los grandes profesionales son los que llegan a controlar sus distracciones o los que tienen una gran capacidad para recuperar la concentración después haberla perdido.

 7. Aprendizaje constante:

El jugador inteligente sabe lo que hace bien y lo que debe mejorar pues extrae lecciones importantes de cada experiencia o actuación. Debes tener como objetivo el mejorar en aspectos importantes y poner en práctica las lecciones aprendidas en tu aprendizaje constante.

El aprendizaje constante se centra en tres acciones importantes:

1- Reflexionar sobre lo que salió bien y por qué salió bien.

2- Apuntar a objetivos relevantes para continuar mejorando.

3- Aplicar las lecciones aprendidas

—————————————————–

Basado en el libro:

Entrenamiento mental, Terry Orlick (2003)

Editorial Paidotribo

 

La mágia del misterio

             Muchas veces no sabemos distinguir entre misterio y miedo. Todo aquello que no controlamos nos asusta en lugar de crearnos expectación por lo que pueda llegar a ser o pasar. Sobre este temor se habla en dos buenos libros como ¿Quién se ha llevado mi queso? (Spencer Johnson, 1998) y Tus zonas erróneas (Wayne Dyer, 1976).

             Nos da miedo el cambio porque no sabemos lo que va a pasar. Nos sentimos mejor en situaciones seguras y que ya conocemos aunque estas, a menudo, no nos hagan felices. La seguridad la utilizamos para seguir encerrados en lo conocido y familiar. Si se siguen las mismas reglas de siempre creerás sentirte seguro, pero no experimentaras la vida en su plenitud. Debes probar cosas nuevas y nuevas experiencias. Tu vida va a ser más feliz en función del mayor número de cosas que tengas capacidad de hacer.

             Si analizamos la Pirámide de Maslow (jerarquía de las necesidades humanas) nos damos cuenta de lo importante de éste aspecto. En la cima podemos ver como Maslow colocó la autorealización. Son las necesidades más elevadas y, a través de su satisfacción, se encuentra un sentido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Por este motivo es tan importante buscar la experiencia, la creatividad, descubrir lo nuevo y vivir sin miedos y limitaciones.  Tener la capacidad de abrirte y probar cosas nuevas es una forma muy excitante de vivir tu vida. Einstein dijo que el misterio es lo más hermoso del mundo.

La Pirámide de Maslow

             Nos han educado según la idea del orden y de la seguridad, con la premisa que el cambio no es bueno. Por ejemplo, si tienes un trabajo debes mantenerlo aunque no te haga feliz. En las relaciones de pareja tenemos la tendencia de no romper cuando hay crisis por miedo a sentirse solo, y no gastas el dinero por tener la seguridad de tenerlo en el banco. Por todo esto cuando se nos presenta un cambio tenemos miedo y no nos arriesgamos. Relacionamos la seguridad con situaciones perfectas. El perfeccionismo nos crea parálisis y nos inmoviliza. Si crees que todo debe ser perfecto vas a vivir infeliz toda tu vida. Necesitas ir más allá de esa necesidad de perfección y vivir más cerca del carpe diem que de la meticulosidad.

             Abre tus perspectivas, haz tu vida más exquisita. Prueba cosas diferentes y experimenta sensaciones que no has sentido antes para descubrir lo maravilloso de la vida. Mientras esas nuevas prácticas no dañen tu salud ni la de los demás (ecología emocional) debes estar preparado para que cada día algo nuevo entre en tu vida. ¡Descúbrelo!

             La mayoría de las personas no aprovechan las oportunidades que la vida les ofrece. Sólo somos conscientes de ello cuando tenemos experiencias cercanas a la muerte o cuando nos damos cuenta que se ha perdido la oportunidad.

             Si no tomas la decisión de hacer un cambio nadie lo va a hacer por ti. La única manera de hacerlo es adentrarte en lo desconocido, ya que si te quedas en lo conocido todo seguirá igual. El miedo es sólo un pensamiento que reside en nuestro interior, no en la realidad física. Si siempre haces lo mismo, siempre obtendrás el mismo resultado. Recuerda que la realidad objetiva como concepto no existe, sólo existe la manera en que tú procesas tu realidad. Así que crea y configura una realidad donde seas capaz de afrontar todas las situaciones y experiencias de la vida sin miedo. Y para hacerla más intensa y divertida, persigue el misterio y juega con él. ¡Es la mágia del misterio!

El entrenador de baloncesto: La planifiación

     

             Para el entrenador la planificación es como la base de datos que procesa y controla el ordenador de un equipo. Ésta engloba todas las acciones que se van a llevar a cabo para realizar los planes y los proyectos en un período determinado. En la competición, cuando dos equipos están igualados, la ventaja la tiene aquél que utiliza planes preparados de antemano. Por este motivo, no entiendo un equipo bien trabajado sin que su entrenador haya invertido muchas horas en la confección de una estrategia de trabajo.

             Diseñar, programar y elaborar un proyecto formativo son sinónimos de planificar en el deporte. Con los años el entrenador aprende a mejorar su capacidad de organizar sus actividades y, poco a poco, configura lo que va a ser su método de trabajo. Aunque ésta no es tarea únicamente suya, también deben participar los directores técnicos, los miembros del club, los jugadores y todas las personas del entorno que tengan influencia directa. Es lo que llamamos grupo de trabajo, que engloba desde los preparadores técnicos y físicos hasta el que hace la tarea más pequeña en el equipo.

              La buena planificación es la que tiene un carácter flexible basada en el análisis y adaptación a la realidad variante. No hablamos de improvisar, sino de adecuarnos a la evolución de los jugadores, del equipo, de la competición y del propio juego del baloncesto. Muchas veces debemos variar nuestro plan inicial por no haber hecho un buen análisis inicial del estado antes del comienzo de la temporada. La ilusión por llegar lejos a veces nos ciega la realidad, queremos trabajar tantas cosas que terminamos alejándonos de los objetivos lógicos. Lo más sencillo y práctico va a ser siempre lo más efectivo. Lo primordial es reforzar lo básico, todos aquellos pequeños detalles que deben aplicarse como hábitos diarios para conseguir resultados con un trabajo a largo plazo. 

             No va a pasar absolutamente nada si termina el curso y no hemos trabajado todos los puntos que teníamos previstos al comenzar, lo verdaderamente preocupante sería haberlo hecho todo pero sin llegar a aprenderlo. En términos de planificación hablamos de calidad y no de cantidad, donde cada concepto tiene un tiempo no escrito para ser asimilado. Empezando por los conceptos básicos les iremos añadiendo dificultad progresivamente, de tal manera que la planificación siga el ritmo de mejora marcado por los jugadores y el equipo. Esta manera de trabajar se adapta mucho mejor a las necesidades reales del grupo, aunque esto no quiere decir que no luchemos por hacer aprender más y mejor a cada uno de ellos.

              El grupo de trabajo deberá observar y valorar el progreso del programa, para poder efectuar cambios o reforzar aspectos importantes que en principio no estaban previstos. De este estudio nacerá una nueva planificación que va a sustituir y mejorar la anterior, y se va a convertir en el camino más real al éxito deportivo. Quiero remarcar que no vamos a cambiar el contenido de nuestro trabajo si nos encontramos con jugadores poco sacrificados, que mejoran lentamente o que no prestan suficiente atención; en este caso el problema no es la planificación sino de paciencia y disciplina.

  

“Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada”.

Proverbio chino

             Su configuración siempre va a depender de las características del equipo y sus jugadores, no de nuestra filosofía o visión del juego. La dirección de la planificación la marca el equipo y el método de trabajarla, el entrenador. Aunque existan fórmulas que nos han funcionado en etapas anteriores, no serán nunca garantía de éxito con una nueva plantilla. Da igual si se trata de infantiles, minis o cadetes, no hagamos caso (sólo a modo de guía o manual de orientación) de las planificaciones que encontramos en libros, apuntes de cursos u otros entrenadores. A la hora de la verdad debemos trabajar lo que nuestro equipo necesita realmente en ese momento. He visto júniors que no saben hacer un cambio de mano con reverso, o minis que están preparados para conceptos de infantiles. Cada jugador y equipo tiene una edad formativa independiente a la categoría en la que juega, y es en ese estado de aprendizaje en el que debemos basarnos para configurar nuestro plan de trabajo.

Una vez tengamos previstos todos los aspectos de la planificación, hay tres conceptos que debemos tener claros para el día a día:

  • Constancia: Seguir una planificación requiere un trabajo continuo, preparar los entrenamientos en función de lo planeado. A veces las cosas no salen como queremos pero no por eso hay que cambiar sino ser más constantes y exigentes. Es un error muy común empezar muy fuerte y, poco a poco, desinflarse con el transcurso de la temporada. Somos los primeros que debemos dar ejemplo de trabajo, constancia e ilusión en lo que hacemos.

 “Si el hombre fuera constante sería perfecto”.

William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

 

  • Análisis: Valorar ejercicio a ejercicio y sesión a sesión el desarrollo de nuestro plan. Si somos capaces de medir y valorar el trabajo podremos adaptar la planificación a la realidad de nuestro equipo y de esta manera mejorar. Planificar es adelantarse, y de un buen análisis podemos prever y evitar futuros errores.

 “Cuando el carro se haya roto, muchos os dirán por donde no se debía pasar”.

Proverbio turco

 

  • Equilibrio: No podemos ser extremistas en baloncesto, todo es relativo y depende de muchos factores distintos. Tenemos que encontrar el punto en el cual seguimos lo planificado y a la vez adaptamos el proyecto a la situación real. Una balanza perfecta donde trabajamos todos los conceptos del juego y el desarrollo mental. En definitiva un estado de maestría de todos los elementos.

 “No vayas contra lo que es justo para conseguir el elogio de los demás”.

Lao-tsé (570 AC-490 AC) Filósofo chino.

 

El entrenador de baloncesto: La metodología (1a parte)

La metodología trata de encontrar una propuesta válida para optimizar el aprendizaje y que se convierta en una herramienta para gestionar el entrenamiento integral con eficacia. La metodología engloba todo lo que vamos a enseñar y sobretodo, como lo vamos a llevar a cabo. Una serie de factores que, juntamente con las teorías del entrenamiento, influyen de manera directa en la adquisición de las habilidades.  No sólo es importante conocer los elementos que afectan al aprendizaje, sino que hay que conocer la manera de desarrollarlos.

Conocer la metodología de los fundamentos del baloncesto es esencial para el entrenador. Convertirnos en estudiosos del baloncesto, en verdaderos entendidos en la materia ya que, no es necesario ser el mejor entrenador cuando puedes ser el más listo. Entre nuestras cualidades no sólo tenemos que conocer toda la teoría, también debemos ser capaces de realizar nosotros cada movimiento con una ejecución correcta y clara. Cada explicación debe ir acompañada de un ejemplo visual para que el jugador pueda tener una referencia a la hora de ejecutar un gesto técnico determinado. Sobretodo en los jóvenes que empiezan a jugar, ellos necesitan un patrón a seguir para cada ejercicio.

En lo referente al baloncesto y el jugador, los modelos de ejecución y actuación están mediatizados por las acciones del juego y las características fisiológicas. Por lo tanto, sus patrones no son estructuras fijas e inamovibles, sino patrones modelo que se adaptan continuamente para la obtención del mejor rendimiento.

Tres aspectos resultan importantes en las acciones del jugador de baloncesto:

Naturalmente es muy importante conocer la metodología que hace referencia directa a los aspectos puramente del baloncesto y en especial del jugador. Pero en este apartado quiero dedicarme solamente al entrenador y a su método de trabajo. Así que no haremos un análisis de las características de este deporte, sino una visión particular de lo que es ser entrenador. Esta parte científica se refiere a los métodos de investigación que se siguen para alcanzar una serie de objetivos; en este caso, el foco de estudio es el baloncesto. En este análisis no va a ser tan importante el contenido de lo que hacemos en nuestra planificación, sesión o partido sino la manera de trabajarlo.

En nuestros métodos de actuación debemos conseguir tres objetivos claves:

  • Informar: Proporcionar el modelo óptimo de referencia al jugador. Sin la información correcta de un fundamento o concepto, el jugador no podrá realizarlo correctamente y perderemos autoridad comunicativa. Este necesita saber exactamente lo que el entrenador pide en un ejercicio, en su rendimiento o cualquier aspecto determinante. Debemos fomentar la comunicación, en todas sus vías y canales en su momento indicado, para fortalecer así la relación personal y poder remar todos hacia el mismo lado.

 “La verdadera elocuencia consiste en no decir más de lo que es preciso”.

François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

  •  Motivar: Cuando explicamos un ejercicio tenemos que incluir claves para captar la atracción del jugador. De la misma manera que cuando hacemos una corrección o informamos sobre algún aspecto no es tan importante lo que decimos como la manera en que lo hacemos. Lo entrenadores no deben ser solamente expertos en el baloncesto, también deben ser buenos comunicadores. Un jugador desmotivado nunca va a alcanzar su máximo nivel de aprendizaje, y no vamos a formarlo de manera integral. Siempre debemos confiar, incluso en los casos más adversos, que motivando al equipo conseguiremos una buena dinámica.

 “Las actitudes son más importantes que las aptitudes”.

Winston Churchill (1874-1965) Político británico.

  •  Reforzar: Es importante manifestar al jugador los avances realizados, ya sea en las correcciones, en la manera en que destacamos su mejora o en entrevistas personales fuera de la sesión. Cuando el jugador está informado sobre lo que debe hacer, se siente motivado y ejecuta bien una acción debe saber que está en el buen camino. De la misma manera debemos ser intransigentes con el jugador que no está en dinámica positiva, y, con nuestros recursos de entrenador, reconducirlo por el bien del grupo.

 “La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan”.

Simón Bolívar (1783-1830) Militar y político de origen venezolano.

——————————————————————

¿Te gusta este post? ¿Quieres leer la segunda parte del artículo?

Suscríbete al blog y recibirás por correo electrónico el documento en su totalidad. Encontrarás la opción a la derecha, en la parte superior de la pantalla.

Muchas gracias.

¿Por qué los mentirosos no miran a los ojos?

        

          Hace unas semanas un amigo y yo entramos en un debate muy interesante cuando le hice la siguiente pregunta:

Si pudieras elegir un súper poder, ¿cuál escogerías?

       Lo curioso fue que su respuesta fue igual a la mía, los dos elegiríamos el poder de saber lo que piensan los demás.
Leer la mente del prójimo es uno de los deseos más extendidos en la raza humana, pero no es algo tan utópico ni exclusivo de los héroes del cine y la literatura. Sólo hay que saber leer y descifrar los mensajes que el cuerpo de otro nos está mostrando.

          El cerebro controla toda nuestra actividad física y mental. Por eso muchas veces acompañamos una idea con un gesto concreto. Si nos duele la barriga llevamos nuestra mano al estómago o si nos preguntan donde está una calle, siempre acompañamos la explicación indicando la dirección con el dedo índice. Esto sucede porque el cerebro conecta nuestra mente con el cuerpo, de tal manera que hay gestos o movimientos inconscientes que nos delatan.

          Pero los gestos no son suficientes, para saber si alguien miente debemos saber qué está pensando. Aquí entra un aspecto muy importante: el movimiento ocular. El ser humano mueve los ojos en direcciones diferentes de forma sistemática en función de cómo esté pensando en ese momento. Los estudios neurológicos afirman que el movimiento del ojo lateral y vertical está conectado con la activación de una parte concreta del cerebro.
          Es una pista de cómo alguien accede a una información visual, auditiva o sensitiva. Mirar a un lado o a otro significa que la persona accede a una información de una forma concreta (en función de si es diestro o zurdo las pautas se invierten). Por eso, lo que importa es el proceso del pensamiento, no las respuestas.
En el siguiente gráfico podemos ver los movimientos oculares de una persona diestra:
 

          Siempre que una persona mira hacia su derecha está imaginando, por lo tanto hay un alto porcentaje de posibilidades que esté mintiendo. En cambio, si mira hacia la izquierda estará recordando una imagen, sonido o sentimiento que si experimentó.
          Con estas pistas podremos acercarnos un poco más al poder de leer la mente. Aunque no hay que tomar esta señal de forma aislada, debemos entender todo el contexto de la situación para conocer el pensamiento real de la persona. Es como una palabra en una oración, si no lees toda la frase no sabrás el verdadero significado que tiene.

Si quieres atrapar a un mentiroso empieza por mirarle a los ojos.

¿Te ha gustado este post? ¿Te gustaría saber más sobre el tema?

Subscríbete a mi blog y recibirás un test con todos los secretos, el documento definitivo para poder “pillar” a los mentirosos. ¿A qué esperas? Encontrarás el botón ¡Inscríbeme! a la derecha en la parte superior de la página.

¡Quiero cambiar! Pero, ¿por dónde empiezo?

Muchas veces nos sentimos tristes, agobiados, desubicados o perdidos. Esta sensación a veces podemos justificarla claramente: un despido, una pelea, una decepción amorosa, problemas económicos, etc. Pero no siempre es así, a menudo nos encontramos que hemos pospuesto tanto un cambio necesario que cuando queremos hacerlo ya no sabemos por dónde empezar. Robert Dilts construyó un modelo estructurado para ser el mapa que nos guíe en un cambio personal o aprendizaje en busca del equilibrio emocional. El campo unificado es un marco donde podemos identificar en que zona debemos intervenir para poder llegar al estado deseado.

 

Niveles neurológicos del campo unificado de aprendizaje y cambios:

  1. Espiritual: Es el nivel más profundo donde se construyen los cimientos de nuestra existencia. Un índice espiritual lleno de cuestiones metafísicas como: ¿Cuál es nuestra misión en la vida? ¿Por qué estamos en el mundo?
  2. Identidad: Representa la misión que tenemos en la vida. La forman todos los valores y objetivos que forman nuestra personalidad.
  3. Convicciones: Es todo aquello que pensamos que es verdad. Son las reglas que usamos en nuestra acción diaria. Estas convicciones pueden ser permisivas o limitativas.
  4. Capacidad: Es el grupo o conjunto de comportamientos, habilidades generales y estrategias que empleamos en la vida.
  5. Comportamiento: Son las acciones especificas que realizamos cada día.
  6. Entorno: Es todo lo que nos rodea: nuestra ciudad, los amigos, la familia y todas aquellas personas que al entrar en contacto con nosotros nos generan una reacción.

Pero lo realmente interesante de todo esto es cuando lo llevamos al caso práctico, pongamos un ejemplo. Un jugador de baloncesto puede tener un mal partido (comportamiento) y procesarlo como una experiencia negativa. Al siguiente partido vuelve a estar desafortunado y la afición (entorno) empieza a silbarle. Esto le crea dudas sobre sus posibilidades de ayudar al equipo (capacidad) y entra en un bucle de desconfianza que le hace jugar cada vez peor. Al poco tiempo piensa que ya no tiene el talento suficiente para poder jugar en su equipo (convicciones), así que le pide al presidente que lo libere del contrato o lo traspase ya que no disfruta jugando al baloncesto (identidad). El cambio no llega y termina la temporada. Entonces se pregunta (espiritual): ¿realmente quiero hacer esto? ¿Me siento jugador de baloncesto?

El jugador se siente solo, sin ilusión por empezar una nueva temporada en el equipo ni en cualquier otro, así que convoca una rueda de prensa donde comunica a los medios que se retira como jugador en activo.  

Este es un claro ejemplo de cómo un problema puede crecer hasta el nivel más alto si no lo solucionamos en su momento. Cómo vamos a procesar todas las experiencias que vivimos cada día va a ser la clave para que no tengamos dudas sobre capacidades, comportamientos o convicciones. 

La solución hubiera pasado por no caer en una convicción limitativa. Un mal partido no me define como jugador ni mucho menos como persona. Tener claro que un talento o capacidad no depende de un caso aislado, es un proceso de aprendizaje de muchos años de entrenamiento. Así que si tengo una mala actuación – comportamiento debo trabajar más en mis habilidades – capacidades para estar más preparado para el siguiente partido. Si se mantiene el foco en estos niveles jamás ascenderá el problema a una crisis de convicciones como jugador. La forma en que te percibes a ti mismo es lo que determina todo. Como procesas todo aquello que te sucede.  

Cuántas veces hemos escuchado el caso del amigo de un amigo que se fue al extranjero (entorno) para poder salir del mundo de la droga. Lo curioso en estos casos es que muchas veces al volver esta persona vuelve a caer en las drogas. Según Dilts el problema estaría en las convicciones y no en el entorno. Si cambio de ciudad – entorno pero no cambio la convicción de que las drogas no me ayudan, jamás solucionaré el problema.

Un cambio en un nivel superior siempre tendrá efecto en los niveles inferiores. Así que si se desea cambiar el comportamiento hay que trabajar en las creencias o las capacidades.  Por el contrario, es difícil hacer un cambio en el nivel de la identidad sin tener el apoyo de las creencias o las capacidades. Encontrar el equilibrio de cada uno de los niveles es el objetivo y la llave para acceder a la felicidad o almenos acercarnos a ella.

1. Robert Dilts (www.nlpu.com/NewDesign/NLPU.html)