La navaja de Ockham

El principio de la navaja de Ockham indica que las explicaciones nunca deben multiplicar las causas sin necesidad. Cuando existen dos o más planteamientos para un fenómeno, la explicación más simple tiende a ser la correcta.

Si nos encontramos con un árbol quemado podríamos pensar que un misil antiaéreo se desvió de su órbita y fue a parar al árbol del parque. Aunque posiblemente la explicación más simple y acertada es que le cayó un rayo.

Muchas veces he escuchado a personas quejarse por falta de suerte o por tenerla en su versión mala. Argumentos poco sólidos sobre el por qué uno no lleva la vida que desearía, no conduce el coche que le gustaría o no se ha casado con la mujer que ama.

En realidad todo es más simple, nosotros somos los verdaderos propietarios de nuestro destino. Si tienes el pensamiento que hay algo que deberías de haber tenido o hecho en el pasado y en este momento ya no funciona para ti, debes deshacerte de él. Lamentarte lo único que hace es inmovilizarte.

Lo que crea tu vida son tus pensamientos. Si piensas de forma negativa sobre ti y te pones etiquetas limitadoras, lo que haces es tenderle una trampa a tu futuro. Vivirás atrapado en el pasado y tu autoestima al nivel del suelo.

Si hay algo de ti mismo que no te gusta y te crea problemas, simplemente haz algo para cambiarlo. Todo depende de tu mente y tu capacidad de procesar las cosas. Las personas utilizan las etiquetas para justificar que su vida no está ordenada o que no es feliz.

¿Porqué no tengo el trabajo que deseo?

A)   Existe una fuerza cósmica que viaja por el universo buscando mala suerte y cuando la encuentra me la envía directamente a mí.

B)   No me formé lo suficiente y no hice lo que era necesario en el pasado para conseguirlo.  

Si se lo preguntáramos a Ockham nos diría que los hechos del presente son las consecuencia de lo que hemos hecho en el pasado. No hay enanitos ni duendes verdes fastidiándonos la vida. Tampoco bajó un OVNI para abducirte y hacer de tu existencia un sin fin de excusas y justificaciones para no avanzar. Si algo no te gusta o no te parece bien, sólo tienes que cambiarlo. El fracaso no existe, sólo hay resultados.

Haz una lista de todas las cosas que no te gustan de tu vida (análisis del estado presente). A continuación otra con las que te gustaría tener en el futuro (estado deseado). Después hazte esta pregunta:

¿Qué recursos necesito para cambiar del estado presente al deseado?

Convierte las necesidades en posibilidades.

Las 7 claves de la excelencia deportiva

“Quien conquista a los demás es fuerte; quien se conquista a sí mismo es poderoso”.

Lao-tsé (570 AC-490 AC) Filósofo chino.

1. Compromiso

¿A dónde quieres ir y qué compromiso supone llegar ahí?

Perseguir un sueño y hacer todo lo necesario para ayudar – colaborar – contribuir. Fijarse unas metas personales y perseverar pese a los obstáculos, en los momentos malos recordar tu sueño – meta. El compromiso surge cuando te entregas a tu cometido y disfrutas del crecimiento personal continuado (recorrer tu camino).

La superación es tener o crear una visión positiva de adónde quieres llegar.

Un objetivo no tiene por qué convertirse en lo único a lo que aspires en la vida, pero sí debe ser lo único que exista para ti durante el tiempo que estés en el entrenamiento.

 2. Atención dirigida

Liberarse para que las cosas buenas sucedan de una forma natural (filosofía Zen). Estar centrado con la tarea y plenamente conectado con ella. Estar centrado lo es todo. Se trata de un espacio mental donde no existe nada más.

Centrarse es la habilidad mental más importante entre las que se asocian al aprendizaje creciente y al desempeño de alto nivel y consistencia. Ahí donde vaya tu concentración todo lo demás te seguirá, ella es tu líder.

3. Confianza

La confianza en tus acciones aumenta o disminuye según la calidad de tus experiencias y la medida en que has desarrollado tu fuerza mental. La confianza surge de tu compromiso con un trabajo de calidad, de hablarte a ti mismo de forma positiva sobre tus experiencias o tu papel en ellas y mantenerse positivo a través de multitud de desafíos y batallas a lo largo del camino. Esta surge cuando te sientes seguro de quién eres y qué haces.

Piensa en tu capacidad de forma positiva y recuerda que hay alguien que confía en ti para que actúes como si pudieras conseguirlo. Recuerda tus éxitos en experiencias pasadas (Visualización).

Extrae continuamente lecciones constructivas para mejorar la calidad y consistencia de tus actuaciones. La única manera de vencer en el juego de la confianza es fortalecer nuestras habilidades mentales. La confianza es como una llave maestra: abre la puerta de los mayores niveles de superación personal. Este don procede del respeto a ti mismo y de liberar tu cuerpo y mente para que actúen sin limitaciones.

4. Visualizaciones positivas

Es utilizar la imaginación de manera positiva para producir inspiración y visiones positivas. También ayuda a acelerar el proceso de aprendizaje. Además de aumentar tu confianza.

Los pensamientos y las imágenes positivas ayudan a crear el estado mental y la concentración para una actuación de calidad, y guían tus acciones de una manera positiva. Los mejores profesionales actualizan sus recuerdos positivos, rememoran sus sentimientos durante sus mejores actuaciones y crean unas visiones positivas de futuro. Utilizan sus visualizaciones para prepararse mentalmente para una práctica de calidad (filosofía Zen).

5. Preparación mental

Desarrollar habilidades físicas, mentales y técnicas que son esenciales para sobresalir en el deporte y la vida. Seguir un camino que saque lo mejor que hay en ti. Además de aprender las habilidades esenciales y llevarlas a la práctica para perfeccionarlas, es importante extraer lecciones y conclusiones de cada una de tus experiencias.

Puedes prepararte mentalmente si piensas en tus objetivos y en lo que vas a hacer para alcanzarlos. Para continuar aprendiendo y lograr un desempeño de alto nivel, es fundamental desarrollar un plan de acción y una forma de pensar que te lleven al estado ideal de preparación. Cuando descubras qué es lo que funciona y lo que es mejor para ti, has de seguir ese camino.

Las mayores barreras en nuestro camino a la excelencia son las psicológicas que nos ponemos nosotros mismos, muchas veces sin darnos cuenta.

 6. Control de la distracción:

Mantener una concentración eficaz y positiva frente a las distracciones. Es necesario entrenar esta habilidad mental para rendir al nivel deseado y llegar a la superación personal.

El control de la distracción se refiere a tu habilidad para mantener o recuperar una concentración positiva cuando te enfrentas a distracciones potenciales, obstáculos, material negativo o retrocesos. Las distracciones pueden ser externas, cuando proceden de la gente o las circunstancias de tu entorno; o internas, cuando surgen de tus propios pensamientos o de tus experiencias. Cuando esto sucede debes recordar rápidamente cual es tu objetivo y el buen camino para alcanzarlo. Los grandes profesionales son los que llegan a controlar sus distracciones o los que tienen una gran capacidad para recuperar la concentración después haberla perdido.

 7. Aprendizaje constante:

El jugador inteligente sabe lo que hace bien y lo que debe mejorar pues extrae lecciones importantes de cada experiencia o actuación. Debes tener como objetivo el mejorar en aspectos importantes y poner en práctica las lecciones aprendidas en tu aprendizaje constante.

El aprendizaje constante se centra en tres acciones importantes:

1- Reflexionar sobre lo que salió bien y por qué salió bien.

2- Apuntar a objetivos relevantes para continuar mejorando.

3- Aplicar las lecciones aprendidas

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Basado en el libro:

Entrenamiento mental, Terry Orlick (2003)

Editorial Paidotribo

 

¡Cuidado! Si me tocas lo sabré

¿Nunca has tenido una sensación inexplicable cuando otra persona te toca?

¿Te sientes extraño cuando alguien se acerca demasiado a ti?

Seguramente, alguna vez hayas querido expresar con una carícia un sentimiento. Entonces, ¿podemos expresar con el tacto? ¿Podemos recibir información emocional cuando nos tocan?

Como ya comenté en mi post ¿Nos comunicamos?, los estudios son concluyentes, en la comunicación entre dos personas lo menos importante va a ser lo que vamos a decir. El lenguaje corporal, los sentidos, los filtros y las interpretaciones van a determinar lo que vamos a sentir o pensar por otra persona. Toda emoción es energía, porque cada emoción es una respuesta del organismo para actuar frente a algo. Cuando se produce el proceso de emisión y captación de esa energía, es cuando dos personas se pueden comunicar sin necesidad de palabras ni comunicación gestual.

Cuanto más unidos nos sintamos emocionalmente a alguien, más cerca de el/la estaremos. Algunos estudios dicen que la zona íntima de una persona oscila entre 15 y 45 centímetros de distancia mínima con otra. Por este motivo tener a alguien demasiado cerca puede llegar a interpretarse como un signo de agresión. ¿Te has preguntado alguna vez por qué cuando entras en el metro buscas siempre el vagón con menos gente? ¿Por qué buscas el banco vacío para sentarte en un parque?

Al ser humano no le gusta que le invadan su zona íntima. La reservamos para los familiares o personas de confianza y sólo admitimos a quienes no supongan una amenaza para nosotros. Moverse en distancias cortas está sólo al alcance de grandes expertos, ya que los detalles de nuestro lenguaje corporal son mucho más visibles y obvios. Estamos al descubierto.

El contacto entre los seres vivos es importantísimo. Esta necesidad de tocar a otro se ve reflejada en la relación de una madre con su hijo. Cuando da el pecho a su bebe, la mujer segrega una hormona llamada oxitocina. Esta actúa en las glándulas mamarias causando la secreción de la leche hacia una cámara colectora donde el bebe podrá succionarla. Curiosamente esta misma hormona está relacionada con los patrones sexuales y se sabe que es adictiva. Se libera mediante el contacto con otra persona y también durante el orgasmo, por eso la llaman “la molécula del amor”.

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La comunicación mejora y se potencia con la proximidad. Es cuando nuestros sentidos pueden actuar con más eficacia. La kinestesia o cinestesia es la capacidad de nuestro organismo de transmitir de manera continua las sensaciones de todos los puntos de nuestro cuerpo hacia el centro de nuestro sistema nervioso. Esta información viaja en los dos sentidos y nos ayuda a conocer datos tan importantes como el dolor estomacal, el equilibrio o el estado de nuestros músculos.

Pero, ¿podemos generar una energia concreta sobre un sentimiento y transmitirla a través del tacto? ¿Puedo demostrar a alguien que no me cae bien simplemente con estrecharle la mano? ¿Si le abrazo sabrá que estoy enamorado de ella?

En el arte de la seducción se habla de “kino” (abreviación de kinestesia) para definir el contacto entre un hombre y una mujer en sus primeros encuentros. Él busca que ella empiece a segregar oxitocina para poder establecer un vínculo emocional y así poder pasar a la siguiente fase. Gracias a esta hormona ella puede volverse adicta a sus carícas. Las mujeres tienen más desarrollado el sentido del tacto, por este motivo se acercan mucho más las unas a las otras, se miran y se tocan más que los hombres entre ellos.

Cuando una persona no me cae bien ni la quiero tener cerca. Si me da la mano en un encuentro laboral, sólo pienso en ese momento maravilloso en el que dejaré de tocarle. Me incomoda tenerle a menos de 45 centímetros, le responderé con frases cortas y mi lenguaje corporal solo expresa rechazo (evitar el contacto visual, dar la espalda, cruzarse de brazos, etc.). Por el contrario cuando siento aprecio por otro, sin darme cuenta, buscaré tocarle, darle la mano, abrazarle o darle un beso. A través del contacto queremos que nuestra pareja o un amigo sepan lo que sentimos.

¿Podemos mejorar nuestra capacidad para transmitir esta energía? ¿Se puede potenciar? ¿Podemos mejorar nuestra capacidad para percibir la de los demás?

Las claves próximamente en una nueva publicación. Mientras, si te ha gustado este post, puedes suscribirte para recibir el documento completo de forma exclusiva. Podrás encontrar la pestaña “¡Inscríbeme!” a la derecha en la parte superior de la página.

La mágia del misterio

             Muchas veces no sabemos distinguir entre misterio y miedo. Todo aquello que no controlamos nos asusta en lugar de crearnos expectación por lo que pueda llegar a ser o pasar. Sobre este temor se habla en dos buenos libros como ¿Quién se ha llevado mi queso? (Spencer Johnson, 1998) y Tus zonas erróneas (Wayne Dyer, 1976).

             Nos da miedo el cambio porque no sabemos lo que va a pasar. Nos sentimos mejor en situaciones seguras y que ya conocemos aunque estas, a menudo, no nos hagan felices. La seguridad la utilizamos para seguir encerrados en lo conocido y familiar. Si se siguen las mismas reglas de siempre creerás sentirte seguro, pero no experimentaras la vida en su plenitud. Debes probar cosas nuevas y nuevas experiencias. Tu vida va a ser más feliz en función del mayor número de cosas que tengas capacidad de hacer.

             Si analizamos la Pirámide de Maslow (jerarquía de las necesidades humanas) nos damos cuenta de lo importante de éste aspecto. En la cima podemos ver como Maslow colocó la autorealización. Son las necesidades más elevadas y, a través de su satisfacción, se encuentra un sentido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Por este motivo es tan importante buscar la experiencia, la creatividad, descubrir lo nuevo y vivir sin miedos y limitaciones.  Tener la capacidad de abrirte y probar cosas nuevas es una forma muy excitante de vivir tu vida. Einstein dijo que el misterio es lo más hermoso del mundo.

La Pirámide de Maslow

             Nos han educado según la idea del orden y de la seguridad, con la premisa que el cambio no es bueno. Por ejemplo, si tienes un trabajo debes mantenerlo aunque no te haga feliz. En las relaciones de pareja tenemos la tendencia de no romper cuando hay crisis por miedo a sentirse solo, y no gastas el dinero por tener la seguridad de tenerlo en el banco. Por todo esto cuando se nos presenta un cambio tenemos miedo y no nos arriesgamos. Relacionamos la seguridad con situaciones perfectas. El perfeccionismo nos crea parálisis y nos inmoviliza. Si crees que todo debe ser perfecto vas a vivir infeliz toda tu vida. Necesitas ir más allá de esa necesidad de perfección y vivir más cerca del carpe diem que de la meticulosidad.

             Abre tus perspectivas, haz tu vida más exquisita. Prueba cosas diferentes y experimenta sensaciones que no has sentido antes para descubrir lo maravilloso de la vida. Mientras esas nuevas prácticas no dañen tu salud ni la de los demás (ecología emocional) debes estar preparado para que cada día algo nuevo entre en tu vida. ¡Descúbrelo!

             La mayoría de las personas no aprovechan las oportunidades que la vida les ofrece. Sólo somos conscientes de ello cuando tenemos experiencias cercanas a la muerte o cuando nos damos cuenta que se ha perdido la oportunidad.

             Si no tomas la decisión de hacer un cambio nadie lo va a hacer por ti. La única manera de hacerlo es adentrarte en lo desconocido, ya que si te quedas en lo conocido todo seguirá igual. El miedo es sólo un pensamiento que reside en nuestro interior, no en la realidad física. Si siempre haces lo mismo, siempre obtendrás el mismo resultado. Recuerda que la realidad objetiva como concepto no existe, sólo existe la manera en que tú procesas tu realidad. Así que crea y configura una realidad donde seas capaz de afrontar todas las situaciones y experiencias de la vida sin miedo. Y para hacerla más intensa y divertida, persigue el misterio y juega con él. ¡Es la mágia del misterio!

El entrenador de baloncesto: Las personas antes que los jugadores

          La tarea del entrenador no es nada fácil, a los conocimientos propios del baloncesto le hemos sumado los básicos en psicología. Pero esto no lo es todo,  ya que un buen guía es el que conoce todo de sus jugadores.

          Muchas veces es muy complicado acceder a la información sobre los jugadores por falta de tiempo, contactos, etc. Una buena solución es pedir referencias a antiguos entrenadores que haya tenido a lo largo de su trayectoria, quizás ellos puedan aportarnos datos interesantes. Precisamente, a modo de ejemplo, esto me sucedió hace un tiempo con un jugador adolescente. Conocía sus problemas extradeportivos, su tendencia al mal comportamiento y su pronta vida nocturna. Aún así, me parecía un jugador verdaderamente interesante a nivel técnico y que nos podía aportar cosas que ningún otro jugador lograría hacer para el equipo, con lo que las dudas llenaron mi cabeza sobre si debía ficharlo o descartarlo. Para decidirme llamé a un antiguo entrenador suyo, que lo conocía hace años, con tal de obtener información adicional sobre la clase de persona que podía fichar a la vez que al jugador. Todo lo que me contó fue realmente negativo desaconsejándome rotundamente su contratación. Se trataba de un jugador egoísta y con poco respeto por la figura del entrenador y sus compañeros. Pues bien, no hice caso y me quedé con él. Pasaron las semanas y conseguí que el jugador, dentro del tiempo que duraba la sesión, se comportara de manera responsable y acorde con las normas disciplinarias. Pero, poco a poco, no pude controlar lo que hacía en el vestuario y fuera del pabellón, y su comportamiento nos afectó como jamás había pensado que podía hacerlo un jugador. Sólo decir que no terminó la temporada y tuve que cortarlo a los pocos meses del comienzo de la competición por ser una auténtica “manzana podrida” en el vestuario. Aquél día decidí que en el futuro iba a tener muy en cuenta la opinión de un compañero entrenador, sobretodo cuando sus opiniones estén argumentadas.

           A menudo pensamos que somos los mejores del mundo, que los demás entrenadores son peores y que haríamos las cosas mucho mejor que el resto. De hecho, el gremio de los entrenadores es en el que menos respeto hay entre sus integrantes. Esta prepotencia humana hace que creamos que con nosotros un jugador va a funcionar mejor gracias a nuestro método de entrenamiento y nuestro talento. Si bien hay casos y casos, no podemos pretender borrar y rehacer de nuevo a una persona. No podemos entrar en sus casas e inculcarles hábitos de conducta en su día a día, porque no somos sus padres, profesores de escuela ni tutores. Lo único que somos es el entrenador, y dentro de nuestro campo de actuación podemos ayudar mucho y mucho pero aún así, existen límites y/o limitaciones a nuestro trabajo. Hago especial mención en este punto porque si nos encontramos con un caso como el que he comentado anteriormente, lo mejor será desistir i contratar una buena persona con menos talento antes que a un gran jugador con poca educación. Podemos cambiar cosas, es más, pensemos en que vamos a ayudar a los jugadores a ser mejores personas pero nunca olvidemos que sólo somos sus entrenadores. Lo intentamos una vez, dos y hasta tres si es necesario; pero si el jugador no cumple el código de conducta del equipo y supone un problema para el mismo, entonces no es jugador de baloncesto.

        Lo expuesto en el párrafo anterior responde única y exclusivamente a los casos en los que, como entrenadores, exigimos el máximo de cada jugador en cada sesión con una invariable disciplina y ética de trabajo. La intensidad y la concentración de todos es elevada, existe un sentimiento de equipo y trabajo colectivo que une a sus integrantes hacia un mismo objetivo. Si esto no se cumple, muy probablemente, debemos focalizar toda la atención del trabajo de mejora en nuestro método de entrenamiento y no excusarnos en los errores de los jugadores.

          Phil Jackson¹ en su libro Canastas sagradas nos explica que la concentración no proviene de intentar concentrarse insistentemente en algo, sino de mantener tu mente abierta y no dirigirla a nada. Para conseguir un estado en el cual un jugador es capaz de no pensar en nada más que el baloncesto, es necesario trabajar para que en el vestuario quede todo lo malo que trae consigo una persona antes de convertirse en jugador. Jackson también aconseja que es mejor enfrentarse a los problemas desde una perspectiva de compasión, intentando identificarte con el jugador y observar la situación desde su punto de vista, puede ser un efecto transformador en el equipo. No sólo se reduce la ansiedad del jugador y le hace sentir mejor, como si alguien entendiese por lo que está pasando, sino que también inspira a los otros jugadores a responder amablemente y a ser más conscientes de las necesidades de unos y otros.

La mejor temporada la he tenido con el mejor grupo humano que he entrenado.

1.  Philip Douglas “Phil” Jackson (nació el 17 de septiembre de 1954 en Deer Lodge, Montana), Estados Unidos, actual entrenador de los Angeles LAkers de la NBA además de exjugador de los New York Knicks. Como entrenador, Jackson ha conseguido once títulos de campeonato en la NBA, seis con los Chicago Bulls y cinco con Los Angeles Lakers.

¿Por qué los mentirosos no miran a los ojos?

        

          Hace unas semanas un amigo y yo entramos en un debate muy interesante cuando le hice la siguiente pregunta:

Si pudieras elegir un súper poder, ¿cuál escogerías?

       Lo curioso fue que su respuesta fue igual a la mía, los dos elegiríamos el poder de saber lo que piensan los demás.
Leer la mente del prójimo es uno de los deseos más extendidos en la raza humana, pero no es algo tan utópico ni exclusivo de los héroes del cine y la literatura. Sólo hay que saber leer y descifrar los mensajes que el cuerpo de otro nos está mostrando.

          El cerebro controla toda nuestra actividad física y mental. Por eso muchas veces acompañamos una idea con un gesto concreto. Si nos duele la barriga llevamos nuestra mano al estómago o si nos preguntan donde está una calle, siempre acompañamos la explicación indicando la dirección con el dedo índice. Esto sucede porque el cerebro conecta nuestra mente con el cuerpo, de tal manera que hay gestos o movimientos inconscientes que nos delatan.

          Pero los gestos no son suficientes, para saber si alguien miente debemos saber qué está pensando. Aquí entra un aspecto muy importante: el movimiento ocular. El ser humano mueve los ojos en direcciones diferentes de forma sistemática en función de cómo esté pensando en ese momento. Los estudios neurológicos afirman que el movimiento del ojo lateral y vertical está conectado con la activación de una parte concreta del cerebro.
          Es una pista de cómo alguien accede a una información visual, auditiva o sensitiva. Mirar a un lado o a otro significa que la persona accede a una información de una forma concreta (en función de si es diestro o zurdo las pautas se invierten). Por eso, lo que importa es el proceso del pensamiento, no las respuestas.
En el siguiente gráfico podemos ver los movimientos oculares de una persona diestra:
 

          Siempre que una persona mira hacia su derecha está imaginando, por lo tanto hay un alto porcentaje de posibilidades que esté mintiendo. En cambio, si mira hacia la izquierda estará recordando una imagen, sonido o sentimiento que si experimentó.
          Con estas pistas podremos acercarnos un poco más al poder de leer la mente. Aunque no hay que tomar esta señal de forma aislada, debemos entender todo el contexto de la situación para conocer el pensamiento real de la persona. Es como una palabra en una oración, si no lees toda la frase no sabrás el verdadero significado que tiene.

Si quieres atrapar a un mentiroso empieza por mirarle a los ojos.

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¡Quiero cambiar! Pero, ¿por dónde empiezo?

Muchas veces nos sentimos tristes, agobiados, desubicados o perdidos. Esta sensación a veces podemos justificarla claramente: un despido, una pelea, una decepción amorosa, problemas económicos, etc. Pero no siempre es así, a menudo nos encontramos que hemos pospuesto tanto un cambio necesario que cuando queremos hacerlo ya no sabemos por dónde empezar. Robert Dilts construyó un modelo estructurado para ser el mapa que nos guíe en un cambio personal o aprendizaje en busca del equilibrio emocional. El campo unificado es un marco donde podemos identificar en que zona debemos intervenir para poder llegar al estado deseado.

 

Niveles neurológicos del campo unificado de aprendizaje y cambios:

  1. Espiritual: Es el nivel más profundo donde se construyen los cimientos de nuestra existencia. Un índice espiritual lleno de cuestiones metafísicas como: ¿Cuál es nuestra misión en la vida? ¿Por qué estamos en el mundo?
  2. Identidad: Representa la misión que tenemos en la vida. La forman todos los valores y objetivos que forman nuestra personalidad.
  3. Convicciones: Es todo aquello que pensamos que es verdad. Son las reglas que usamos en nuestra acción diaria. Estas convicciones pueden ser permisivas o limitativas.
  4. Capacidad: Es el grupo o conjunto de comportamientos, habilidades generales y estrategias que empleamos en la vida.
  5. Comportamiento: Son las acciones especificas que realizamos cada día.
  6. Entorno: Es todo lo que nos rodea: nuestra ciudad, los amigos, la familia y todas aquellas personas que al entrar en contacto con nosotros nos generan una reacción.

Pero lo realmente interesante de todo esto es cuando lo llevamos al caso práctico, pongamos un ejemplo. Un jugador de baloncesto puede tener un mal partido (comportamiento) y procesarlo como una experiencia negativa. Al siguiente partido vuelve a estar desafortunado y la afición (entorno) empieza a silbarle. Esto le crea dudas sobre sus posibilidades de ayudar al equipo (capacidad) y entra en un bucle de desconfianza que le hace jugar cada vez peor. Al poco tiempo piensa que ya no tiene el talento suficiente para poder jugar en su equipo (convicciones), así que le pide al presidente que lo libere del contrato o lo traspase ya que no disfruta jugando al baloncesto (identidad). El cambio no llega y termina la temporada. Entonces se pregunta (espiritual): ¿realmente quiero hacer esto? ¿Me siento jugador de baloncesto?

El jugador se siente solo, sin ilusión por empezar una nueva temporada en el equipo ni en cualquier otro, así que convoca una rueda de prensa donde comunica a los medios que se retira como jugador en activo.  

Este es un claro ejemplo de cómo un problema puede crecer hasta el nivel más alto si no lo solucionamos en su momento. Cómo vamos a procesar todas las experiencias que vivimos cada día va a ser la clave para que no tengamos dudas sobre capacidades, comportamientos o convicciones. 

La solución hubiera pasado por no caer en una convicción limitativa. Un mal partido no me define como jugador ni mucho menos como persona. Tener claro que un talento o capacidad no depende de un caso aislado, es un proceso de aprendizaje de muchos años de entrenamiento. Así que si tengo una mala actuación – comportamiento debo trabajar más en mis habilidades – capacidades para estar más preparado para el siguiente partido. Si se mantiene el foco en estos niveles jamás ascenderá el problema a una crisis de convicciones como jugador. La forma en que te percibes a ti mismo es lo que determina todo. Como procesas todo aquello que te sucede.  

Cuántas veces hemos escuchado el caso del amigo de un amigo que se fue al extranjero (entorno) para poder salir del mundo de la droga. Lo curioso en estos casos es que muchas veces al volver esta persona vuelve a caer en las drogas. Según Dilts el problema estaría en las convicciones y no en el entorno. Si cambio de ciudad – entorno pero no cambio la convicción de que las drogas no me ayudan, jamás solucionaré el problema.

Un cambio en un nivel superior siempre tendrá efecto en los niveles inferiores. Así que si se desea cambiar el comportamiento hay que trabajar en las creencias o las capacidades.  Por el contrario, es difícil hacer un cambio en el nivel de la identidad sin tener el apoyo de las creencias o las capacidades. Encontrar el equilibrio de cada uno de los niveles es el objetivo y la llave para acceder a la felicidad o almenos acercarnos a ella.

1. Robert Dilts (www.nlpu.com/NewDesign/NLPU.html)